La ética en los ancianos

Argumentar el sentido, incluso el modo de consolar al anciano desde un perspectiva bioética, además de la anécdota, aunque sea, aunque sea clave, exige planteamientos muy serios y comprometidos; que tienen ciertos carácter de totalidad; si el consuelo lo proporcionan las personas habrá que disponer de ellas, y de su dedicación para ejercitarlo, habrá que establecer nuevas líneas de empleo de recursos, orientaciones de trabajos, etc.
El estudio bioético se encuentra comprendido entre estos dos extremos:
• Los límites: los límites “desde abajo” -buscar y encontrar donde está la frontera del hombre-; que áreas personales por su intangilidad, en conciencia, exigen respeto de esa persona que aparentemente ya no da de sí; examinar si hay acciones que nunca deben hacerse; como evitar caer en un relativismo desolador; la bioética, tiene que trabajar para que la vida humano no se desajuste ni malogre.
• La metas: el “hasta donde” hay que llegar, por arriba; en ese cuidado; ahí no se puede hablar de limites, sino de libertad, y no de una cualquiera sino de la libertad de la generosidad.
Para atender bien al anciano necesitado, aún cuando se llegue o se parta de una serie de principios y de reglas, no se puede aplicar indistintamente a cualquiera, a modo de prontuario, siempre habrá un algo que supera la regla fría, que va roturando un camino mas profundo una dirección vital que, aunque huela a utopía, llegue a armonizar el progreso de la ciencia y el desarrollo social con el requerimiento de la conciencia de cada cual.
LIMITES
Se necesita un dique no utilitarista porque ningún hombre es un producto, o una mercancía, o cosa. Es encontrar claves que aporten convenientemente para el desarrollo de lo real, de lo personal, algo que parece sencillo pero que implica la honradez y la modestia intelectual de no inventar sino de descubrir.
Hay que acentuar el límite que le impone la comprensión de la corporalidad humana, que se impone por ser no sólo corporalidad, sino corporalidad humana, en los ancianos, el cuerpo es por definición deficiente, por lo que si o se lee bien qué hay, mejor quien hay a través de ese cuerpo, el término final será inexorablemente le eutanasia a la carta, una injusticia evidente porque el hombre no solo tiene cuerpo, no solo habita en él, sino que es un ser al que el cuerpo le pertenece constitutivamente, y que se expresa en él, que está dotado de significado, la actuación sobre él, por muy deteriorado que esté, no puede jamás ser arbitraría.
Los límites no pueden establecerse considerando lo mínimo que hay que respetar de la persona, sino lo básico.
LAS METAS
La bioética, en tanto que ciencia aplicada, es una base idónea para la lectura de la vida humana, pero quizás no suficiente, la realidad es siempre superior, y nos responde misteriosamente, de nuestras certezas, de nuestras oscuridades, sin abandonar todos los médicos técnicos y humanos de nuestro alcance, es de donde saldrán tantas pautas, para tratar y tratar muy bien, con mucha dosis de compasión y de comprensión al anciano.
Si la atención del anciano responde a lo que refleja su cuerpo, si no se tienen en cuenta todas estas verdades, será falsa, ineficaz, inauténtica. Pero además, hay más, la dotación del ser humano es tal que, como rezan los refranes populares {no hay mal que por bien no venga}y {cuando una puerta se cierra otra se abre}..
La ayuda humana mas bonita es el consuelo. No se puede medir del todo si al consolar se da un bien, o se recibe una riqueza, pero parece que cuando la vida está aparentemente acabada, al consuelo, algo que activamente todos podemos hacer mejor, y que pasivamente, todos deseamos que nos ofrezcan en determinados momentos quizás críticos, aunque el pudor nos impida reclamarlo, da una dimensión inexplicable, aunque certera, de la nobleza humana.
Probablemente, y es un final aún más feliz, la experiencia acumulada por un cuidador de ancianos, conlleva a su vez, una preparación personal para cuando sea él, el que deba ser atendido, incluso le guiará a saber prepararse para envejecer.
Los imperativos éticos fundamentales que se plantean con respecto a la atención al anciano son los siguientes:
• El respeto a su dignidad
• El respeto por su autonomía y su derecho a decidir.
• La distribución fusta de recursos parta atenderlo
• La investigación
• La ética del morir y la eutanasia activa directa
• El respeto a su dignidad. La dignidad es violada flagrantemente cuando el anciano es maltratado. Es una responsabilidad ética del profesional de la salud al saber claramente cuales son los síntomas del maltrato, como para tomar las medidas adecuadas para evitar que continúen; y eventualmente, presentar denuncia ante el juez en caso de que compruebe que dichos síntomas deben a que el anciano está siendo maltratado.

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