La Vejez

La vejez es el éxodo de una persona que, por razón de su crecimiento en edad a partir de los 70 años aproximadamente, sufre un declive gradual del funcionamiento de todos los sistemas corporales y un receso de su participación social. También se puede definir como una situación existencial de crisis, resultado de un conflicto intimo experimentado por el individuo entre su aspiración natural al crecimiento y la decadencia biológica y social consecuente con el avance de los años.
La vejez puede tener unas limitaciones, pero también tiene unos potenciales únicos y distintivos: serenidad de juicio, madurez vital, experiencia, perspectiva de la vida histórica personal y social, etc. El proceso de envejecimiento está condicionado por cambios a tres niveles: cambios somáticos, cambios sociológicos y cambios psicológicos.
Las conquistas de la ciencia y los correspondientes progresos de la medicina han contribuido, en forma decisiva, a prolongar la duración media de la vida humana. La “tercera edad” abarca una parte importante de la población mundial. La prolongación de la vida media, por un lado, y la disminución de la natalidad, por el otro, han producido una transición demográfica sin precedentes en la que la pirámide de las edades están completamente invertidas respecto a como se presentaba no hace más de cincuenta años: crece constantemente el número de ancianos y disminuye constantemente el número de jóvenes.
Una sociedad para todas las edades tendría que ser una sociedad que, lejos de hacer una caricatura de los ancianos presentados enfermos y jubilados, se los tendría que considerar mas bien agentes y beneficiarios del desarrollo. Una sociedad multigeneracional empeñada en crear condiciones de vida capaces de promover la realización del enorme potencial que tiene la “tercera edad”.
El envejecimiento es tan sólo un cambio que conlleva ventajas sociales, que no puede seguir siendo percibido como una carga para la sociedad.
A pesar de que se ha avanzado en los últimos 10 años, muchos países están lejos de considerar a este grupo vulnerable de población con la atención que se merece. Es un desafío global y se requiere hacer muchos más esfuerzos para enfocar al envejecimiento como parte del ciclo vital de manera inclusiva, buscando estrategias psicosociales que respeten las particularidades de cada entorno y sus factores culturales que ayuden a un envejecimiento valorado y respetado

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